Qué es un servidor dedicado y tipos de servidores


servidores dedicados


Como su nombre indica, un servidor dedicado es un servidor informático que utiliza en exclusiva un solo cliente, y sobre el cual tiene el control y la responsabilidad total. Los usos de los servidores dedicados son muy variados porque dan respuesta a las crecientes demandas tanto de los particulares como de los profesionales.
En este artículo definiremos qué es un servidor, analizaremos los diferentes tipos de servidores que existen y, para finalizar, profundizaremos en los múltiples usos de un servidor dedicado.

¿Qué es un servidor?

RGPD


Para comprender mejor este término, podemos remitirnos a la definición ofrecida por la revista Computer Hoy :
« Un servidor es un ordenador o una partición muy potente de este que se encarga de almacenar archivos y distribuirlos en Internet para que sean accesibles a los usuarios. »
En concreto, un servidor se compone de los elementos básicos de un ordenador (procesador, memoria RAM, disco duro...). En este equipo, primero se instala un sistema operativo (los más habituales son Linux o Windows Server, según el uso), y posteriormente diversos servicios en función de las necesidades de cada usuario. La diferencia esencial con un ordenador radica en la naturaleza de las tareas que puede realizar el equipo. Por ejemplo, un servidor no está destinado a ejecutar videojuegos, porque generalmente no dispone de una tarjeta gráfica (aunque es posible incorporarla, como veremos más adelante). En este sentido, un servidor está más “limitado” para realizar tareas cotidianas que un ordenador como los que tenemos en casa. Sin embargo, un servidor es mucho más potente que un ordenador de sobremesa porque es capaz de realizar múltiples operaciones y para varios usuarios a la vez, en vez de trabajar para un único usuario, como sería el caso de un ordenador de sobremesa.

Hoy en día, más de 400 millones de servidores están activos en todo el mundo y esta cifra crecerá significativamente en los próximos años. Esto hace que cada vez existan más centros de datos en todo el mundo para alojar todos estos servidores, a medida que aumenta la demanda de los usuarios.

Hablando de alojamiento, existen diferentes formatos de servidores. Por razones de optimización de espacio, los centros de datos prefieren un formato plano llamado « rack »(bastidor), que gracias a su forma permite colocar los servidores en "bahías", apilados unos encima de otros. Además, este formato facilita las intervenciones del equipo técnico. Sin embargo, también se puede optar por un servidor en formato de torre, muy parecido a la unidad central del ordenador que cualquier usuario tiene en casa.

RGPD


Tipos de servidores dedicados

Hoy en día, tener un servidor es casi obligatorio para cualquier empresa. Los usos son muy variados. En primer lugar, cuando una empresa quiere tener presencia online, contar con un nombre de dominio y un alojamiento para su web, es necesario contratar espacio de alojamiento en un servidor dedicado o compartido con otros usuarios. Para una página web sencilla, con poco tráfico, el alojamiento web compartido puede ser suficiente. Sin embargo, para un e-commerce cuya actividad genera mucho tráfico, es esencial disponer de un servidor dedicado que permita una gestión acorde a las necesidades particulares del negocio. Además, con el fin de beneficiarse de todos los recursos de un servidor, es recomendable contar con asesoramiento profesional para la infraestructura y otros aspectos técnicos.

Los servidores tienen otros usos aparte del alojamiento de páginas web, que en realidad es solo la punta de iceberg. Por ejemplo, un servidor dedicado se puede usar para alojar bases de datos, que son esenciales para la actividad de muchas empresas. Aunque es posible alojar el servidor en las instalaciones propias de la empresa si la información de la base de datos es muy sensible, generalmente resulta más eficiente confiar su gestión a los profesionales especializados de un centro de datos.

También existen servidores con otros usos muy específicos. Por ejemplo, los servidores NAS (Network Attached Storage) o almacenamiento conectado a la red, son ideales para almacenar archivos. Como si se tratara de un gigantesco disco duro externo, un servidor NAS permite almacenar los archivos de la empresa en la red corporativa. Este tipo de servidores son muy útiles cuando se dispone de suficiente ancho de banda para garantizar una buena velocidad de carga y descarga de los archivos alojados.

Para responder a determinados usos, algunos servidores también están equipados con componentes específicos. Por ejemplo, los servidores de GPU (unidad de procesamiento gráfico), que además de un procesador convencional (CPU, unidad central de procesamiento), también disponen de una tarjeta gráfica (GPU), que se puede usar por ejemplo para la minería de criptomonedas (como los Bitcoins) .

Los gamers también son usuarios habituales de los servidores dedicados, ya que muchos juegos en línea ofrecen la posibilidad de contar con un servidor dedicado propio. Este es por ejemplo el caso de Minecraft, muy conocido en el mundo de los videojuegos. Por supuesto, los gamers también pueden optar por alojar su servidor localmente, es decir, en su propio ordenador. Pero, en ese caso, deben asegurarse de que el ancho de banda y los recursos del ordenador sean suficientes para admitir varios jugadores simultáneos. Además, para que su servidor esté activo, el ordenador debe estar encendido en todo momento. Aunque esta solución es la más barata, es recomendable recurrir a un proveedor de alojamiento web para asegurar el rendimiento. Esto permite disponer de un servidor de calidad para un uso continuo con un ancho de banda asíncrono (velocidad de carga igual a la velocidad de descarga).

Por último, otros usos más específicos de los servidores dedicados son, por ejemplo, los PRD (planes de recuperación de desastres) o los PCN (planes de continuidad de negocio). En pocas palabras, un PRD consiste en redundar la infraestructura informática de la empresa para garantizar la recuperación de la actividad en caso de que se produzca un fallo catastrófico del servidor principal (por ejemplo, que el equipo quede destruido en un incendio o inundación). Por su parte, un PCN consiste en disponer de un servidor de respaldo que se hace cargo automáticamente de las tareas informáticas cuando ocurre un fallo temporal en el servidor principal (por ejemplo, un corte del suministro eléctrico o una avería de hardware). Este tipo de infraestructura redundada es ideal, por ejemplo, en el caso de una tienda online con un elevado tráfico que no puede permitirse estar inactiva ni un momento.

Por supuesto, la lista de usos que hemos visto en este artículo no es exhaustiva, pero abarca buena parte del mundo de los servidores y permite ilustrar la gran diversidad de usos de un servidor dedicado.

Añadir nuevo comentario